El resultado fue engañoso, pero no por ello injusto. El Hércules no hizo un mal partido, todo lo contrario, pero cuando tu rival es el mejor equipo del mundo ni una mala noche suya te asegura que vayas a ganar.
Los alicantinos trataron de repetir la idea que tan buen resultado le dio en la primera vuelta, y durante muchos minutos la cosa parecía llevar el mismo camino.
Pero este Barcelona no es el mismo del mes de septiembre, tienen un punto físico por encima y mucha más seguridad en su fútbol.
Visto lo visto, muy atento deberá estar el Madrid para no perder de vista al Barcelona.



