Una línea imaginaria se dibuja en el aire, a un lado aficionados y periodistas a favor de Mourinho, al otro todos aquellos que no soportan al portugués.
No existe el punto medio, no existe un análisis razonado, o estás con él o estás contra él. No hay más.
La prensa polemiza con cada palabra del entrenador del Madrid tratando de jugar al mismo juego que el portugués, pero cuando Mourinho responde deciden cambiar las reglas.
Y como siempre, lo que menos parece importar a todos es el fútbol.




